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Experiencia de María aprendiendo francés en el Institut Français d’Occitanie en Montpellier

Mary estudiante de revisión

Tuve el placer de pasar la semana pasada en Montpellier, Francia, y participar en una clase introductoria de francés impartida por Véronique Forgemont. Siempre he querido ser capaz de hablar este hermoso idioma, y la clase proporcionó la manera perfecta para comenzar a aprender. Como educador profesional, me impresionó mucho la forma en que Véronique enseñó la clase. Utilizó los mejores métodos de instrucción, incluyendo modelado, aprendizaje multi-sensorial, aprendizaje experiencial, y amplias oportunidades para que los estudiantes practiquen el idioma en contextos auténticos. Además, su material de enseñanza era todo enfocado y bien-organizado. La clase, que fue diseñada específicamente para las necesidades de nuestro grupo de estudiantes universitarios, fue principalmente conversacional, con la suficiente conjugación de verbos para ayudarnos a entender las frases que aprendimos. Véronique es un profesor cálido, comprensivo, paciente y consumado que valora claramente a cada estudiante y lo apoya a lo largo del proceso. Esta clase me ha hecho desear seguir aprendiendo francés, y aprecio sinceramente la oportunidad que tuve de comenzar este viaje a través del Institut de Français.

El escenario para el instituto es la ciudad de Montpellier, en el sur de Francia, donde los cielos son cristalinos la mayoría de los días, y la gente es cálida y acogedora. Durante el mes de mayo, cuando estábamos allí, las temperaturas diurnas estaban en los años 70 (F) durante el día y 40’s/ 50’s por la noche, con baja humedad. En muchos sentidos, Montpellier es similar a París, pero con un ambiente más relajado y casual. Hay dos zonas distintas – la antigua y la moderna, con ambos ofrecen una arquitectura espectacular para encantar y sorprender a los visitantes.

El transporte público en esta región es fiable, eficiente y asequible, por lo que es muy fácil viajar por la ciudad o a otros destinos, como París, Lyon, Marsella, Arles o Aix-en-Provence. Mi grupo se alojó en un hotel de residencia a media cuadra de la estación de tren, estación Saint-Roch, y a las afueras de nuestro hotel había cuatro líneas de tranvía. Pudimos caminar a docenas de tiendas, restaurantes, museos y mercados. También caminamos a una de mis partes favoritas de Montpellier, la famosa Place de la Comédie, un lugar de reunión excepcionalmente animado y hermoso donde siempre se puede encontrar a los ciudadanos locales y los visitantes comer, beber, reír, ir de compras, montar en patines o scooters, empujar los cochecitos, escuchar música en vivo, o simplemente relajarse al sol. Además, Montpellier está a sólo unos 10 kilómetros de la hermosa costa mediterránea, a la que se puede acceder en coche, bicicleta o transporte público.

En resumen, estoy excepcionalmente contento de haber podido participar en uno de los talleres ofrecidos por el Institut de Français de Montpellier. Ha sido una experiencia de aprendizaje que nunca olvidaré, y lo recomiendo encarecidamente a empresas o grupos educativos interesados en aprender la lengua y la cultura francesas

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